5 feb. 2012

DUELO EN LA URBE

Foto: Dani Asín

Una luciérnaga de humo
atraviesa sus sienes
-negras como el asfalto-
rostro de hombre-hambre
refleja la intermitente luz
roja y verde del semáforo.

De sus ojos de noche,
heridos con violencia
de cristales rotos,
cae una lluvia amarga
que se mezcla con el ruido del tráfico
y emana una sombra
de dolor fragante
que contamina el aire.

Flotan en su sollozo:
estadios donde mueren
los hermanos y amigos,
carreteras asesinas,
amores traicionados
y el tiempo inaccesible
desvaneciéndose...
¡Un duelo insoportable!

Ciudad ajetreada,
ignominiosa tarde,
respira fría entre sus lagrimas
una muerte que danza
entre pañuelos negros.

Soy el Uno con él,
la que abandona el cuerpo y permanece,
la que ocupa el rincón del abismo
y viene, una y otra vez,
y olvida lo que aprendió al marcharse
pero... a él no le sirvo.

El gigante del vacío
clava las uñas en su herida
y nada le traerá 
el paraíso que buscó 
en otro infierno.