4 jul. 2012

EL BOSQUE








Recuerdo aquel bosque lejano,
viajo a él  sin deseo.
Me enredo entre las zarzas y no encuentro
el camino de vuelta a casa.

Te llamo para invocar el dulce azul
que duerme en cada sombra.
Te grito que me salves
y los cuervos se tragan mi llamada;
sus plumas de azabache
aun abrazan infancias de suicidio.

Desnudas las cascadas se exhiben,
vierten su sangre espesa,
donde las mariposas blancas tiñen sus alas.