Siempre luchando contra el águila bicéfala.
La amenaza de sus fríos ojos
no me doblega, amarillos,
atraviesan, otra vez, mis sueños.
Varada en la arena me diluyo
entre sus dos cabezas.
¿Cuándo seré capaz
de destruirlas?
para que, al fin,
eleve el vuelo
y el torturado ángel
escape a otro lugar.
28/06/2011
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