30 ene. 2011

ROSCÓN ROCK REIVINDICATIVO 2011

A pesar de las gélidas temperaturas que nos visitaron la tarde del sábado 29, San Valero, Sunshine nos deleitó con una magnífica actuación, como ya nos tienen acostumbrados. En cuanto me pasen el video lo colgaré en el blog para que lo escuchéis y disfrutéis de su música.
con Vicente Roa

20 ene. 2011

EMILIO PEDRO GÓMEZ (2)

Bajo su techo no viven maletas
el ansia de escapar se desvanece.
Afuera a cada instante
comienza el fin del mundo,
adentro arranca
el primordial camino de la tierra.

¿Una verdad para vivir
o un interior del que manar?
En las vigas desnudas
narran sus cicatrices el pasado
vuela el puro presente del espejo
prevalece un futuro de preguntas abiertas
leyendo el horizonte al ventanal.

Qué caudal de habitable transparencia
qué lujo de humildad
que conjura de sed para colmarse
en el “ah de las cosas”.

Si abre sus puertas cunden los amigos
se anuncia una borrasca de alegría
vuela hacia adentro
un bando de traslúcidos gorriones
big bang de las manos tendidas
en mutuo desatarnos al humor.
El tú hecho nosotros
devuelve un yo multiplicado:
compartir que acrecienta lo que das.

Mas si alguna vez sufro de estar solo
me visita por dentro
acompaña mi no saber acompañarme.
Tose la estufa
regaña mi descuido con bondad
la llama que crepita
puntea de motivos el silencio
desamuebla mi culpa
cuelga de la pared un cielo abierto
por el que me arroja al exterior.
Y entonces esta casa
da al sitio en donde quiero estar.

San Martín de Veri, 7-enero-2011
Fotografias de Maribel Poc

8 ene. 2011

LA RENUNCIA

Foto: Rafael Asín
Borró con sus lágrimas el rastro de las caricias que ataban su fantasía a un profundo deseo, en ocasiones blanco. Estaban hechas de sombras azules, como las ensoñaciones que roban el color a las mariposas. Cuando tomaba conciencia de ello, se revolvían, picoteando sus ojos como cuervos violentos hasta sangrarlos. Había pasado el tiempo suficiente para deducir que aquello era un hábito dañino, una táctica de supervivencia que, como una droga dura, cada vez exigía más dosis pero ignoraba cómo conseguirla.

Con la imaginación tomó aquel ramillete de caricias, lo metió en un sobre con ribete negro y lo tiró por la ventana. Había empezado un nuevo año. Quería deshacerse de aquel cuchillo cotidiano de incertidumbre, cada día, desde el amanecer, llegaba como un ave de rapiña y sobrevolaba en círculos su memoria, tal vez, todo eran creaciones suyas... Se autodiscursaba con parrafadas freudiana alusivas a carencias, también Lacan –añadió- abogaría por maquinaciones inconscientes para no dejarme perder la sonrisa ni la juventud, todavía...

Había escrito algún e-mail que después borraba, esta vez necesitó materializarlo a modo de conjuro improvisado. Escribió con bolígrafo de puño y letra en un post-it verde, después hizo un avioncito y lo tiró al vacío de la calle. S
e tambaleaba entre las ramas secas, lo vio perderse lentamente, balanceándose hasta que aterrizó en un árbol al abrigo de un nido. Hacía un cierzo extraño que no inmutaba a la niebla y el suelo estaba mojado. Sin duda, caería sin tardar y se desharía entre las pisadas de los viandantes, esparciéndose entre los zapatitos de colores de los niños que, aquella mañana de Reyes, irían a visitar a sus familiares a ver los regalos que les habrían traído los magos. 

Su renuncia fue decidida, a pesar de que siempre creyó que las renuncias había que firmarlas después de poseer el objeto deseado en cuestión, aunque fuese tan sólo una vez... Entonces se sabía a qué se renunciaba, nunca antes pero ya no cabía otra opción, había que seguir viviendo... guardaría el recuerdo en su museo privado, en la trastienda del corazón, junto a los demás tesoros: trocitos de cristales que semejaban gemas, piedras agujereadas o con forma de corazón, caracolas nacaradas, alguna que otra hoja roja y pétalos todavía perfumados, retazos que coleccionaba de siempre y que de vez en cuando contemplaba.

Aunque nunca lo recibiese, fue su regalo de cumpleaños para él.

7 ene. 2011

A MIS HIJOS

A veces,
ellos,
me hacen vivir,
ahora,
una infancia
en otro tiempo deseada.

Y en ocasiones
-sacados de alguna librería de lance-
me regalan tebeos
del gato Pumby
me miran y ríen durante días
con su sorpresa bien guardada.

Me pintan la sonrisa adolescente
dejándome su guitarra eléctrica
cuando dicen:”aún tocas bien mamá”
y me hacen fotos
a lo Patti Smith o como a los Rolling.

Por Navidad
me regalan libros de dibujos delicados
con hadas y unicornios
y exquisitas cartas de tarot
de colecciones raras.

Y voy archivando en mi recuerdo
-como valiosas joyas-
fragmentos de sus miradas tiernas
cuando me abrazan y me miman
y hacen llover mis ojos incendiados.

Ellos son como magos,
tejen brillantes arcoiris,
con su magia potente,
alrededor de mi bosque solitario.

Navidad 2010-2011