31 ene. 2010

AINIELLE


El sol durmiendo

en la ternura de tus manos.
Llega un abrazo 
sobre el murmullo herido.
Descabalgan de la tormenta
remolinos de hojas amarillas
que se esparcen al viento.

Estoy cansada del camino, Ainielle.
Me abruma la soledad aullante
de tus árboles.
El húmedo aroma del vacío.
Las ardillas se esconden asustadas
en el cielo sangrante de mis miedos.

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