31 jul. 2010

A LAS ACUARELAS DE ANAÍS (POEMA DE CONCHA VICENTE)

Tanta sed tenía aquella tarde
que a tus bosques de agua entré,
para bebérmelos. Y allí me perdí.
Una lluvia incesante,
un arco iris pleno,
y un murmullo de silencio enrojecido
me ofreciste.
La tibieza que dejó el crepúsculo,
fue mi lecho de paz cuando llegó la noche.
Desperté en una bruma
de nácar y ciruelas,
y comprendí el azul
de tus cielos tempranos,
ya para siempre en mi retina.
Para celebrar la primavera,
con tus verdes
me hice un traje de gala.
Con los rojos
me pinté los labios.
Las sombras de los ocres
eran hojas que se habían secado,
pero no estaban muertas
que, haciéndose abono,
ellas solas volvían a sus ramas,
repitiendo el ciclo de la vida.
En el bosque de robles
me abracé al más hermoso,
le conté mis secretos
y él me impregnó de su savia.
Cocodrilos blancos ocupaban tus ríos,
me aguardaban inermes,
vi que custodiaban tus sueños
y guiaban, de tus manos, los pinceles.
Me dijeron:
               Por perderte te has hallado.

                                                 Concha Vicente

1 comentario:

Anaís dijo...

Querida Concha, mil gracias por tu precioso poema, me da alas de colores para seguir pintando...
Un fuerte abrazo
Anaís