3 nov. 2012

LUCES EN EL VACÍO


Latía el reto de Afrodita.
La gloria se inundaba de flores
con tu ofrenda de pájaros.

Enherbolaba el techo de la dicha
el fulgor de algún astro perenne
y un verde lascivo
cabalgaba el verano de los árboles.

Rotos los brillos del cristal,
floreció el destierro del cuerpo;
caminaba como una tarántula
en busca de mi ombligo.

Busqué el lugar más lejano 
para enterrar las dudas,
perderme salvaje
en tu memoria azul marino.

Un tiempo rojo se levantó del lecho
y devoró el esplendor incoloro
que ilumina el vacío.


2 comentarios:

Marcos Callau dijo...

La pintura siempre se une adecuadamente con los versos. Inquietante tu poema como bello. Besos Anaís.

Anaís Pérez Layed dijo...

Sí, Marcos la pintura siempre se une adecuadamente con todas las cosas. Besos