26 nov. 2012

NOVIEMBRE


 El vaho de los cristales
-donde te dibujaba-
deja ver el paisaje vacío.
Los campos se desnudan del verde,
silba el viento y extiende su caricia
entre las ramas de los árboles.
Las notas musicales 
arden junto a los leños
y otro rostro distinto
aparece en el rojo que crepita.

Me llaman nuevas luces 
que cabalgan al alba.

Mañana, abriré la ventana
y acudirá el otoño
a sentarse a la mesa;
beberá de mi vino, 
comerá de mi queso
y surgirá en mi cama
-con el tiempo- otro nombre
que atraviese el frío espacio del invierno.

Acudirá el otoño 
-guerrero y sigiloso-
cuando pasen las horas
a dormir en mi lecho 
y espantará al caballo
que me roba en silencio
el calor de los sueños perdidos.