13 dic. 2012

EL DISEÑO DEL DESTINO


Atravieso el desierto
hasta el otro lado de la forma
y esparzo en su arena
pretéritas miradas que forjaron
encrucijadas de futuro.

Olvido los legados.
Una marea de luz
ilumina el momento.
Soy una ola 
sin conciencia de océano,
una hoja de árbol 
que desconoce el bosque.

Ahondar en la polaridad del perdón;
libertad que trae y roba todo.
La causa extinta 
de lo que ya no sucedió:
flores muertas, entretejidas,
en el diseño del destino.

2 comentarios:

Marcos Callau dijo...

Qué bueno el final de este poema, Anaís. Besos.

Anaís Pérez Layed dijo...

Gracia, Marcos. Un placer verte por el laberinto. Besos