16 oct. 2011

EL ESPÍRITU DEL FUEGO

Los amores de otoño
traen vuelos de pájaros mojados,
respiran el musgo de las tejas,
la música del viento en la fachada.

Evocan despertares de luces
que entran por la ventana
y se agarran como niñas traviesas
a los cabellos despeinados.

A esa ducha caliente
que dormida espera
y siempre madruga
un poco menos que nosotros,
tal vez sueña con pan recién tostado
y mermelada de moras
nos lo roba del pensamiento
bajo la lluvia dulce
que bautiza el día.

La imagen de un tú
que dibuja un corazón
en el vaho de los cristales
y prepara café mientras espera
su turno al baño en la cocina.

Los amores de otoño
viven en las chimeneas
con alma de voyeur
que nos guiñan un ojo sin rubor
para que acompañemos en la alfombra
al espíritu del fuego
que invita sin pudores
a ser tres.

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